19. oct., 2015

Breve historia de dos emblemáticos perros:

Se relatan estas dos historias reales: de RUFO, el perro de Oviedo, y HACHIKO, Japón, pero existen infinidad de casos parecidos. No cabe duda de que el perro es tu amigo, tu compañero, tu defensor. Tú eres su vida, su amor, su líder. Él será tuyo siempre, fiel y sincero, hasta el último instante de su vida. A él le debes ser merecedor de tal devoción; El perro, posee belleza sin vanidad, fuerza sin insolencia, valentía sin ferocidad, y todas las virtudes del hombre y ninguno de sus vicios.

RUFO estaba encantado de ser la mascota de Oviedo, casi como si fuera consciente de su papel y de su “adopción”: hay testimonios gráficos en los que lo vemos presente en fiestas de la ciudad, junto a cargos del Ayuntamiento…; incluso tiene ya alguna que otra leyenda asociada. Se cuenta, por ejemplo, que en cierta ocasión entró por su cuenta y riesgo en el Teatro Campoamor, durante la ceremonia de entrega de los premios Príncipe de Asturias, y el alcalde le riñó amablemente: “Rufo, aquí no pintas nada ahora mismo”. El sagaz perro no necesitó nada más, según se dice, para darse media vuelta y salir por donde había venido.
Dieciocho años después de habernos dejado, Rufo vuelve a estar presente en una estatua en la esquina de las calles Uría y Doctor Casal, que recuerda al famoso perro que vivió en el centro de la ciudad casi una década y que murió en San Mateo de 1997. El día de la inauguración, que coincide con el de su muerte en 1997, fue acordado entre el Ayuntamiento y los impulsores de la estatua, que presentaron más de 7.000 firmas de apoyo. Las redes sociales fueron el desencadenante de que triunfase la petición popular de la estatua.

 

HACHIKO, en Japón, iba todos los días hasta la estación de tren para esperar a su amo que ya había muerto. La historia es tan desgarradora que el perro, de raza akito, se convirtió en un símbolo de lealtad no solo en Japón, sino en todo el mundo. No en vano han rodado varias películas.

Existen imágenes reales del funeral de HACHIKO que murió en la estación de Shibuya, el 8 de marzo de 1935, a la edad de 12 años, diez de ellos, los pasó en la estación esperando a su amo. La noticia de su muerte fue publicada por los periódicos de la época y causó gran conmoción en Japón. Hoy en día está enterrado en el cementerio de Aoyama, junto a su amo.

Os invito a conseguir y ver la película "SIEMPRE A TU LADO HACHIKO", una versión anglo de una historia real, que va mas allá de lo que las palabras puedan describir. Aquí os dejo un fragmento de la película: http://youtu.be/VhrT0LjWgts.