15. nov., 2016

CUGAT, un genio en el olvido...

 

 Hay toda una generación que ha olvidado a Cugat y otras que ni lo conocen.
 
Hace 26 años que falleció Xavier Cugat, el único español que puede presumir de tener cuatro estrellas en el paseo de la Fama del Hollywood Boulevard. Su figura fue clave en los musicales del Hollywood dorado cuando amenizó con su inseparable orquesta más de ochenta películas.
 
A los cinco años emigró junto a su familia a Cuba, donde se convirtió en el primer violinista de la orquesta sinfónica de La Habana. El tenor italiano Enrico Caruso se rindió ante su talento y le propuso viajar a Nueva York. Con 12 años se plantó en la Gran Manzana y sobrevivió tocando en restaurantes a cambio de un plato de comida.
 

Inauguró el primer casino en Las Vegas y cenó varias veces con Al Capone, el hombre que le daba el talón cada sábado. “Todo artista que triunfa en los Estados Unidos, de una forma u otra, ha triunfado con miembros de la mafia”, solía decir. Se casó con cinco mujeres, entre ellas Abbe Lane y Charo Baeza, que fueron las vedettes de su espectáculo. Aseguraba que ellas se aprovecharon de él, aunque Cugat sacó también tajada de sus matrimonios con su fanfarronería y su encanto personal. Ser mujeriego formaba parte de su vida afectiva, pero también parte del marketing que él montó. 

Xavier Cugat dibujando su propia caricaturaXavier Cugat dibujando su propia caricatura.
Cugat, figura exitosa y delirante, que lo mismo se iba a comer espaguetis con Al Capone que caricaturizaba a su amigo Valentino para Los Angeles Times, decidió volverse a Barcelona, donde vivió hasta el final de sus días en el Hotel Ritz de la Ciudad Condal. Su retiro en España no significó que tirase la toalla en el mundo del espectáculo, quiso traer a las grandes estrellas de la época Barbra Streisand o Liza Minelli para que actuaran en nuestro país. De hecho, según dijo, a él le debemos que Sinatra, "el mejor", tocase en el Bernabeú en el 86. "El no quería venir porque este país le recuerda a Ava, que le trató como a un perro".
 
Cugi ganó mucho dinero pero acabó arruinado. Regaló casas a sus mujeres y perdió mucho dinero en sus negocios. Se cuenta la anécdota reveladora de que se internaba en la Clínica Quirón no solo porque estaba mal físicamente sino para cobrar dinero de las mutuas.
 
Sigue una entrevista biográfica al músico hecha por Mónica Randall en 1982.